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Preguntas Frecuentes sobre Gratiferia
¿Que es la Gratiferia?
Es una feria donde todos los productos y servicios ofrecidos son gratis. El lema es “Trae lo que quieras o nada y llevate lo que quieras o nada”.
¿Es trueque?
No, ya que podés llevarte lo que quieras sin aportar nada. No hay sentido de reciprocidad. No es trueque, no hay dinero de por medio, ni bonos, ni registro de quién trae o se lleva, ni de qué, ni cuánto. Es gratis, es Gratiferia!
¿Es un regalo?
No, cuando regalamos algo la materia cambia de manos, de una propiedad privada a otra propiedad privada y frecuentemente el regalo conlleva una reciprocidad futura. No lo vendo, ni lo regalo, lo libero del concepto de propiedad privada y lo comparto a la comunidad para que lo tome quien lo quiera. No es Regalo, es Gratiferia.
¿Es donación?
No. Puesto que nadie se erige en juez/a de quien necesita más o menos, no se elige el destino del objeto, sólo se lo libera del concepto de propiedad privada y se permite que lo tome quien quiera. La Gratiferia no es un centro de abastecimiento para ningún tipo de entidad, pública o privada, puesto que no se necesita ningún justificativo para pedir o tomar lo que se quiera y no hay jerarquías institucionales o de marginalidad que den prioridad por sobre cualquier individuo que asista a la Gratiferia o exprese su pedido en una Gratiferia virtual.
¿Es solidaridad?
No. La solidaridad significa adherir a la empresa o necesidad del prójimo momentáneamente y conlleva la noción y división entre ricos y pobres, es asistencialismo y no libera al sujeto. La Gratiferia siembra un mundo donde la pobreza no existe. Nada nos impide organizar una Gratiferia en una zona de bajos recursos, pero sera bajo el lema de la Gratiferia, invitando a las personas de ese barrio a que también puedan ofrecer objetos, servicios, arte… y compartiendo la jornada en igualdad.
¿Qué cosas puedo encontrar?
Ropa, libros, discos, películas, herramientas, electrónica, artículos deportivos, bicicletas, celulares, decoración, muebles, etc, etc, etc. También puede haber servicios, espectáculos, charlas y talleres, proyección de películas, también se puede organizar un picnic, dar abrazos gratis y mucho más. Cualquier objeto o servicio que no dañe a las personas, los animales o el planeta, y que sea ofrecido gratis. Lo que haya en cada Gratiferia dependerá de lo que cada uno lleve.
¿Como se controla que una sola persona no se lleve todo? (“porque siempre hay vivos“)
No se controla; desde la confianza y el permiso eso o no sucede o es mínimo respecto del florecimiento del altruismo.
Ésta es una pregunta típica, nacida de una proyección: no confiamos en nosotros mismos, para el otro yo soy el otro, para la gente nosotros somos la gente, somos el otro. Cuando confiamos en nosotros dejamos de pensar así de los demás.
¿Qué pasa si alguien se quiere llevar todo?
Nada, no está rompiendo ninguna norma. Al llevar algo a la Gratiferia, uno acepta que pueda tomarlo quien quiera para lo que quiera. El lema no habla de necesidades sino de quereres.
Gracias a la confianza y el permiso, lo corriente es que las personas se auto-moderan y toman conciencia de la propiedad común. Vivimos en una sociedad llena de controles, leyes, reglas y normas; la Gratiferia, en cambio, es libre, por eso es revolucionaria.
Nada impide que desde el amor puedas acercarte a conversar con esa persona sobre los objetivos de la Gratiferia y ofrecerle amistad.
El camino propuesto por Jesús ante un robo es: “si alguien te quita la túnica ofrécele también los zapatos… ¡Cuanto más si lo que está en la Gratiferia es de propiedad común! En lugar de hacer de policía ayudemos a sanar la ilusión de escasez. Cuando se acaben los objetos entonces haremos la Gratiferia entregando el corazón.
¿Qué se hace con lo que sobra en cada Gratiferia?
Quienes la organizan guardan lo que sobra y vuelven a disponerlo en la próxima Gratiferia o en otra a la que asistan.
¿Por qué se pide que los alimentos compartidos en las Gratiferias no sean de origen animal?
Porque la Gratiferia nace como una forma de sembrar un mundo sin hambre, sin pobreza, sin exclusión, sin destrucción ambiental; y la industria de alimentos de origen animal, es la principal causa de efecto invernadero, deforestación, contaminación ambiental, hambre y deterioro de la salud, como lo atestiguan informes de la ONU, la OMS, la FAO, y el INTA de Argentina.
Se usan 16kg de grano y 20.000 litros de agua para producir 1kg de carne, mientras que para producir frutas, verduras o semillas se utiliza sólo una fracción. Y porque el animal también es otro que queremos que viva libre.
¿Puedo organizar una Gratiferia?
Claro que sí, y de hecho, te alentamos a hacerlo: ¡Organiza cuantas quieras, y hacé germinar la semilla de desapego y altruismo que siembra la Gratiferia!
¿Se pueden pedir o dar remedios, fármacos o derivados?
No.
¿Se pueden pedir dadores de sangre u órganos?
No.
¿Hay que entregar el objeto al primero que lo pide? (en las Gratiferias virtuales)
No necesariamente, no hay un mecanismo obligado, de ese modo se evita el oportunismo de estar buscando llegar primero para hacerse con el objeto.
Para que sea transparente, si alguien sólo se anota por privado, sin haber hecho previamente un pedido público en el post, es conveniente pedirle que lo haga. Si son muchas las personas que lo piden, se puede hacer un sorteo electrónico o de otro tipo (hay webs que permiten subir una lista y realizar un sorteo).
¿Cómo organizar una Gratiferia?
Bendiciones querido/a compañero/a 🙂
Aquí algunos consejos para armar una Gratiferia:
Objetivos de la Gratiferia:
¿Cómo nació la Gratiferia?
“En 5 años me mudé 3 veces de casa; la última vez, noté que tenía cosas sin desembalar de la primera mudanza, entonces decidí que me desprendería de todo eso. Entre casa y casa, hasta encontrar nuevo alquiler, pasaba un tiempo en casa de mi madre, en mi pieza de cuando niño. La última vez, no quería que ese tiempo se extendiera, por lo que mudé todo a mi escuela de artes marciales Dragonæs Ecologistas. [Donde además enseñaba compasión, y en su web difundí ideas y proyectos desde el año 2000, que fui desarrollando como herramientas para ayudar a la evolución de la humanidad y que acabarían convirtiéndose en Arcoiris Universal]. Luego fui a no-instalarme a casa de mi madre, sólo con una pequeña mochilita. Noté entonces que podía vivir con mucho menos, sin tantos objetos, muebles, ni tanta ropa, lo que, junto con aquellas cosas sin desembalar de mis mudanzas anteriores, hizo un gran volumen de riqueza que ya no quería conservar. Decidí profundizar el desapego material que cultivaba de toda mi vida y motivar a los demás a hacer lo mismo: desapegar de lo que no usaba, de lo que no necesitaba, para ayudar a resolver el problema del materialismo y el despilfarro.
Ideé el concepto como respuesta a la pregunta más famosa de la Gratiferia ¿qué pasa si alguien se quiere llevar todo? “Bien!, pensé, así como yo procuro el desapego y vivir con lo mínimo, habrá muchos queriendo tener cada vez más y más, para transitar su apego… para luego desapegarse…, entonces que se lo lleve!”. Por la imposición no nos hemos moderado y tenemos una sociedad codiciosa, caótica, violenta, entonces el camino es el de la naturaleza: el permiso, que traerá la auto-moderación, no imponer normas sino confiar y pulsar amor y altruismo, en definitiva seguir dando! El resultado fue que armé una mesa de objetos y un baúl de ropa y les dije a mis estudiantes que podían llevarse todo lo que quisieran e invitar a sus amigos y familiares a acercarse a chusmear. No había reglas ni cuantitativas (cuánto podrían llevarse las personas o a cambio de qué) ni cualitativas, puesto que era yo ofreciendo lo que habían sido mis pertenencias, por lo tanto no había nada no vegano, ni nada en mal estado o sucio. Desde el primer día, mis estudiantes se entusiasmaron y también querían dar, entonces nació el concepto de doble vía como: “Traé lo que quieras o nada y llevate lo que quieras o nada”, a lo que agregué el pedido de que no fueran cosas que dañaran a los animales o las personas o al planeta, como un arma, un tapado de piel o una jaula. Aún no tenía un nombre, ni era organizada, ni convocada como un evento.
Así funcionó por un tiempo, quizás un año. Por el mismo tiempo comencé a procurar vivir sin dinero, profundizando mi camino de renunciante y entrega en servicio por intentar salvar al mundo y, finalmente, a cerrar mi escuela y mi empresa de servicios, y dedicarme al 100% a sembrar la nueva tierra. Salí, casi con lo puesto, a viajar y dar talleres gratuitos de Alimentación Viva, nutrición, compasión e ideas de economía colaborativa. A mi regreso, pasaba los días sin tiempo, al sol, leyendo, escribiendo, meditando, ayudando a la gente y reciclando objetos que encontraba tirados. La gente descarta un montón de cosas en buen estado y otras reparables. Estaba detenido en el tiempo contemplando la foto de un mundo en colapso ambiental, social, económico, de valores y al ver un ventilador tirado en la basura pensaba en una fábrica consumiendo energía, recursos y generando contaminación para fabricar ventiladores; también pensaba en personas queriendo un ventilador y yendo a trabajar de algo que no les gusta para luego usar parte de ese dinero en comprar un ventilador. Aunque no tenía interés en conservar esas cosas, las agarraba, ya que me parecía una locura que fueran a parar a la basura; así traía una pava, una remera, una mochila, perchas, un velador, una pelota de básquet, un ventilador de pie, un cuadro de bicicleta, etc… Reparaba cosas rotas… Ya tenía la escuela cerrada hacía meses, todavía con mis antiguas posesiones, que no había conseguido entregar, entre ellas muebles, ropa, libros y objetos, y ahora estaba llenando la casa de cosas encontradas! Entonces decidí volver a hacer eso que proponía en la escuela, pero de forma abierta, convocando a un evento. ¿Cómo llamarle?, pensé que fuera algo simple y que pudiera expresar el concepto solo con oír el nombre, la primer ocurrencia fue Gratiferia y me pareció satisfactoria. Convoqué al evento en mi casa para el 14 de febrero de 2010.
Dispuse una cantidad de cosas, hice tisanas y galletas veganas, pasé la tarde entre amigos y algunos desconocidos que se acercaron; se llevaron muchas cosas y trajeron muchas más, así que quedé con más cosas que al principio, entonces decidí seguir organizando más y más.
De la cuarta Gratiferia me hicieron una de las primeras notas sobre la Gratiferia, en un diario barrial.
La 13ª Gratiferia la hicimos en la calle; empezó propagarse rápidamente la idea, a otras provincias y países. Más adelante hicimos una en Parque Centenario y al mes siguiente una en el mismo lugar, esa fue la primera con regularidad.
A través de notas en diarios, radios y televisión, pero sobre todo gracias a las redes sociales y al entusiasmo y participación de muchísimas personas, la Gratiferia fue rodando al rededor del mundo, primero Chile, luego México, luego Uruguay, España, Colombia, Italia, Francia, y así siguió hasta resonar en China, Japón, Suiza, Austria… sembrando semillas de altruismo, gratuidad y conciencia de interdependencia.
Me alegra mucho la expansión del movimiento, aunque no me siento realizado ni mucho menos, sino que sigo cada día pensando, accionando y brindando servicio para hacer del mundo el paraíso que todos merecemos. Agradezco y celebro a cada una de las personas que organiza, difunde y participa de las Gratiferias, físicas y virtuales, porque entre todos estamos sembrando un gran cambio para la humanidad. La Gratiferia somos todos.
Gracias luz y paz!”
Ariel Rodríguez Bosio, presidente de Arcoiris Universal.
¿Qué es la Gratiferia?
La Gratiferia es una feria donde todo es gratis.
Cada uno puede traer lo que tenga que ya no quiera o necesite, aunque no hay obligación de traer nada para participar. Cada uno puede llevarse de la Gratifria lo que quiera o necesite.
Trasciende el trueque, puesto que no hay sentido de reciprocidad. ¡Es la feria más exitosa del mundo, y no hace falta ni cuidar el puesto!
El lema es “Trae lo que quieras (o nada), y llevate lo que quieras (o nada)”.
La Gratiferia se basa en la conciencia de abundancia. Siembra la intención de relacionarnos desde la cooperación en lugar de la competencia, ayudándonos a sanar la ilusión de escasez.
Nos invita al desapego y al aligeramiento de nuestra carga material.
En la Gratiferia se puede encontrar de todo: desde ropa y libros, hasta bicicletas y tecnología, pasando por música en todos los formatos, decoración, muebles, pinturas, etc. También puede haber servicios, espectáculos, charlas y talleres de todo tipo, proyección de películas, picnic y mucho más.
Lo que haya en cada Gratiferia dependerá de lo que cada uno lleve. Las Gratiferias disminuyen el impacto ambiental, la demanda de fabricación de productos, y el volumen de la basura generada. Asimismo, minimizan la dependencia del dinero, permitiéndonos trabajar menos y vivir más libres.
Hay Gratiferias en plazas y otros espacios públicos, también en centros culturales y barriales. Algunas son permanentes (cada uno puede ir y dejar/llevarse lo que quiera en el horario establecido), otras se hacen con cierta regularidad (una vez por mes, en general), y otras que se hacen una vez, o sin regularidad fija.
En general se difunden con anterioridad en redes sociales, páginas web, agendas culturales, radios, diarios barriales, afiches, etc. De manera que todos los que quieran, puedan elegir y preparar lo que vayan a llevar, también hay Gratiferias espontáneas. Muchas Gratiferias son virtuales, podemos encontrar de diferentes países y localidades, en grupos de Facebook.
La idea es hacer una puesta en valor lo que se será traído a la Gratiferia. Procurando ofrecer las cosas de la mejor manera posible, así como nos gustaría recibirlas. Si es necesario, cocer, lavar, arreglar, etc, lo que vamos a traer a la Gratiferia.
Podemos traer bolsas recuperadas (no compradas) para que cualquiera pueda llevarse lo que desee con comodidad, y también paños, percheros y/o una mesita para disponer lo que hay en la Gratiferia prolijamente.
Pensar en formas de sumar energía a la Gratiferia; además de los objetos, podemos servir un té, preparar un souvenir del evento, llevar una producción propia, arte o servicio.
Parte central del espíritu de la Gratiferia es trascender el concepto de vínculos primarios y familiares, y aprovechar el encuentro para relacionarnos como familia: abrirnos a conocer nuevos hermanos.
Podemos traer alimentos para compartir: dado que la Gratiferia nace como una forma de sembrar un mundo sin hambre, sin pobreza, sin exclusión, sin destrucción ambiental, y teniendo en cuenta que la industria de alimentos de origen animal es la principal causa de efecto invernadero, destrucción ambiental, hambre y deterioro de la salud, como lo afirman en informes de la ONU, la OMS, la FAO o el INTA, procuramos que los alimentos compartidos en la Gratiferia no sean de origen animal. ¡Gracias!