Economía Viva, acuñá tu propia moneda!ECONOMÍA VIVA
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Todos los sistemas económicos son alguna forma de trueque, dónde directa o indirectamente se intercambian productos y servicios, es decir, cosas, tiempo o una combinación de ambas.

Formas indirectas pueden estar reguladas por un tercero (persona, grupo o entidad) y/o utilizar algún elemento que represente la capacidad de consumo, cómo es el caso de las mercancías escasas (oro, plata, etc), el dinero, los bonos o el dinero electrónico.

El uso de papel moneda representa la desconfianza entre las partes que comercian y es a la vez sustentado por la confianza de ambos en el sistema. El consenso general sobre esa representación de la capacidad de consumo, permite que cambiemos por una moneda de oro algo que vale mucho más que la cantidad de oro contenida en la moneda, cuando no por un caracol, escarabajo, pluma o ¡Llegando al colmo de vender nuestro tiempo e incluso matar y morir por un pedazo de papel pintado o un número virtual escrito en una pantalla!

El dinero representa capacidad de consumo, pero en el fondo significa que he dado algo valioso a la comunidad y lo obtuve cómo retribución. Que alguien me ofrezca dinero a cambio de lo que brindo, me indica que esa persona ayuda al grupo al que pertenezco y por eso es apropiado que le dé, por ejemplo, las manzanas que reparto o un masaje. Lo que sucede en el sistema actual, a causa de la pérdida de valores éticos, es que una gran mayoría obtiene el dinero por trabajos que no sólo no ayudan a la sociedad, sino que destruyen el medioambiente y disminuyen la calidad de vida. Entonces a cambio de dinero, damos nuestro producto o servicio, el cual consideramos valioso, a personas que hacen trabajos que contrarían nuestra ética, cuando no se da el caso de rebajarnos a trabajar en algo que contraría nuestra ética y dar ese producto o servicio, que no consideramos valioso, a personas que hacen otros trabajos destructivos o, lo que es peor, a las que hacen trabajos que sí consideramos éticos.
En la economía viva damos algo valioso a personas que también dan algo valioso, a nosotr@s o a alguien más.



Quien controla al controlador?
Quien controla el clima controla el mundo.
Quien controla los medios controla la cultura.
Quien controla tu tiempo controla tu mente.
Quien controla tu placer te controla a tí.
Quien controla la emisión de moneda controla la economía!

Confundimos la forma con el contenido, equiparamos al juez con quien ostenta la verdad o la decisión, cuando en el inicio era la tercer opinión. En los sistemas representativos, confundimos a l@s representantes con la autoridad, cuando son en realidad portavoces del pueblo y la autoridad son l@s representad@s! Resabios de monarquías e imperios, en lugar de funcionar como emplead@s del pueblo, l@s funcionari@s polític@s también se confunden e identifican con el rol y el poder....  finalmente el portero es quien tiene la manija.

Homónimamente, en el sistema representativo de valores, confundimos la representación con lo representado, así creemos que el oro es riqueza o más evidentemente ridículo, que el dinero es riqueza, es decir comida, bienes, servicios... felicidad, amor, salud.

“Dejad que controle la emisión del dinero y no me importa quien haga las leyes”
Rothschild (banquero internacional).

La Economía Viva es la solución a las inconsistencias de los sistemas de trueque tradicionales sin necesidad de regulación por parte del estado.

Hoy en día la economía está basada por un lado en mentiras, en la ilusión de escasez, guerras, opresión de pueblos, ineficiencia, inequidad, acumulación; basada en la producción y con sistemas lineales lo que genera destrucción ambiental. El miedo nos impulsa a la competencia por lo que trabajamos lo más posible procurando ganar lo más posible. Creemos que las ideas y cosas son nuestras, lo que nos permite experimentar la ilusoria propiedad privada, que, a su vez, se traduce en un sentimiento de seguridad privada, de “libertad privada”, cuando en realidad nos estamos privando de la libertad. Ni las ideas ni las cosas tienen valor en la tumba.

La economía actual no está diseñada a escala humana, puesto que nos basamos en la materia y en la ilusión de permanencia, siendo que nosotr@s mism@s somos impermanentes! Eso crea conflicto, desarmonía, no nos podemos relajar con el dinero, nunca es suficiente, nunca alcanza lo que ganamos ni lo que consumimos, siempre creemos necesitar más.
La Nueva Era requiere que armonicemos, que renaturalicemos nuestra economía.

Algunas premisas de la Economía Viva:

-¿Cuánto dinero se necesitaría para ser feliz?
-“Un poquito más”
Nelson Rockfeller (magnate americano)

Frente de un billete de Economía Viva, cada quien pone su cara y su nombre ♥

Riqueza no es acumulación de materia, sino libertad y desapego. Tener, conservar y acarrear lo menos posible para Ser lo más posible. Habitar el cuerpo en lugar de habitar la mente, que nunca se sacia. Habitar el aquí y ahora, presentes, atent@s.

¿Cuant@s somos dueñ@s de nuestro tiempo? Realmente muy poc@s. ¿Cuant@s recibimos el sustento indispensable o la abundancia sin comprometer muchas horas de nuestra vida? Y si así fuera, ¿Por qué no compartir? ¿Para qué acumular? Es cómo los botes salvavidas del Titanic... “Si vamos se querrán subir tod@s y nos hundiremos; esperemos”... Cuando nos decidimos a ir ya tod@s habían muerto. El tiempo es ahora y quien se ahoga sos vos, somos cada un@ de nosotr@s, el/la pobre se ahoga en desear lo que no tiene, el/la ric@ que sí tiene experimenta que tener no otorga realización y también se ahoga en su insatisfacción espiritual.

Los bienes de consumo nos son regalados por la naturaleza, por eso un/a recolector/a no necesita invertir muchas horas de trabajo para conseguir el sustento de su día y, entonces, puede dedicar su tiempo a pasear, construir su casa, sembrar, divertirse, hacer arte, amar, explorar, pasear, descansar, etc... en otras palabras, en vivir. Y su trabajo, dado que es un trabajo natural, de sustento, también es vivir. El trabajo natural es trabajo de sustento o trabajo de servicio planetario por minimizar el sufrimiento de todos los seres y aumentar la felicidad. En el trabajo natural siempre estoy involucrado con el producto final, con el propósito.

No es obvio que tod@s queremos dinero? Acaso necesitamos que una ley nos obligue a respirar? ¿No sería igualmente ridículo pensar en una ley que nos obligue a aceptar dinero cuando nos lo ofrecen? Pues existe!... ¿por qué? Hoy en día tomamos con naturalidad al dinero por riqueza, pero no siempre fue así...

Juan compró un collar para su novia (tomá!) a un artesano llamado Abelardo, quien fue a una feria de libros usados y se compró Un mundo feliz de Huxley. Don Lorenzo, el librero usó esos diez pesos para comprarse esas medias de su cuadro favorito que tanto quería, al señor de la casa de medias, Leandro, quien le hizo una pequeña rebaja. Luego éste le compró con ese dinero figuritas con brillantina a su nieta...

Cada persona dió algo a cambio del billete, un producto o un servicio por valor de diez pesos y luego, cada persona, obtuvo un producto o servicio por valor de diez pesos... Cada persona excepto una, que no dió nada a cambio de los diez pesos pero sí obtuvo un producto o servicio por valor de diez pesos: quien creó el crédito, es decir, quien emitió el billete. Alguien pide un crédito; a cambio dará su producto o servicio, representado en el dinero o el embargo de sus bienes con que saldará el préstamo. Lo que el/l cliente otorga al banco al firmar el pagaré, que no es otra cosa que un bilete con respaldo, es riqueza real, con la cual éste negocia obteniendo más riqueza, además de los impuestos que nos cobran por el préstamo. A cambio de nuestro compromiso respaldado con nuestros bienes nos entregan fiat money o dinero de confianza, es decir pesos, dólares, euros, etc, que aceptamos como riqueza siendo que es papel pintado sin respaldo y creado de la nada. Recordemos que las monedas tradicionales tenían respaldo en oro... Un día queriendo ir al monte a por frutas nos encontramos con un alambrado y un cartel de propiedad privada. Se nos dijo que si queríamos fruta debíamos trabajar en la hacienda; a cambio nos darían esos papeles de colores y luego ell@s mism@s nos venderían la fruta a cambio del papel. Como resulta obvio tuvieron que obligarnos a aceptar tamaña injusticia. Del mismo modo cuando la moneda dejó de tener respaldo en oro, se sancionó la ley, vigente por su puesto, que nos obliga a l@s ciudadan@s a aceptar ese papel sin respaldo ¡ni limites de emisión! como moneda de curso legal.

Cuando ponemos la impresora a trabajar día y noche, lo que generamos es, como ya sabemos, inflación, es decir que las mercancías y servicios aumentan indefinidamente de valor. Pero esa es solo la cara visible del asunto. Finalmente la riqueza siempre es naturaleza, de modo que al crear crédito de la nada, lo que hacemos inicialmente es dilapidar la naturaleza, como quien dice “nos compramos todo”. Entonces las cosas empiezan a escasear y opera la ley natural la ley de la oferta y la demanda; aumentamos el valor para regular la distribución y fraccionamiento. Por el contrario en la deflación, lo que sucede es que regresamos al esquema natural de procurar la máxima utilización de los recursos. No hay dinero para comprar, no hay crédito y entonces las mercancías se vuelven cada vez más baratas. Eso sucede en las economías de los países menos industrializados, que venden su tierra, materia prima y mano de obra a precios irrisorios para l@s extranger@s quienes se vuelven latifundistas y compran riqueza real para devolverles espejos de colores.

Estoy intentando explicarte las implicancias de imprimir un billete. Al inyectarlo en una sociedad en la que tod@s consensuamos en que ese papel es riqueza, sumado a que estamos (consensuando) imponiendo por la fuerza el concepto de propiedad privada, acaparando tierras y alimentos, impidiendo a las personas satisfacer sus necesidades básicas por medios alternativos al modelo económico y con una conciencia individualista imperante que nos hace seguir adelante como autómatas mientras nuestros pares sufren hambre o frío, (el resultado es que) habrá alguien dispuest@ a matar y morir por ese papel! Esto es escalofriante ¡y lo estamos haciendo! Habrá personas dispuestas a venderte un riñón por papel, a pasarse todo el día, motosierra en mano, destruyendo miles de árboles por unos cuantos papeles de colores o un número en su tarjeta, a pasar 8 horas bañado en sangre matando mil vacas por día!; manipular químicos venenosos, destapar cloacas  y un sin fin de acciones mercenarias que atentan contra la propia vida y salud, la del prójimo o la de otro ser o la del planeta. Si el papel no se usa es solo papel, pero cuando se usa... con la especulación y la intención de maximizar la obtención de esos papeles hemos dado comienzo al juego. Como en los juegos de mesa donde el objetivo es enriquecerse, cuando se reparten los billetes gira el juego, arbolitos, casitas, autitos, barquitos y demás representaciones de riqueza empiezan a salir de la caja... en el juego real todo eso que se da a cambio de los papeles impresos es naturaleza. Entendámoslo, naturaleza es vida, de modo que no es un caso extremo o lejano sino que la mayoría de nosotr@s está vendiendo la vida por dinero, la propia y la ajena, ambas! La propia al vender nuestro tiempo y no infrecuentemente la salud o exponernos a peligros; y la ajena... porque si vendés golosinas estás vendiendo alimento que son plantas y lamentablemente también animales, estás vendiendo plásticos que contaminaron en su obtención, en su fabricación y contaminarán luego de servir de envoltorio. Si manejás un taxi contaminás con los gases de emisión y contaminar también es causar muerte y disminuir la expectativa y la calidad de vida. Si jugamos a que inventamos dinero cuando niñ@s nadie sale lastimad@, pero si jugamos a inventar riqueza y tod@s consensuamos, entonces la naturaleza y la vida pagan la cuenta.

Peso vs. horas
Somos energía, somos seres de tiempo, estamos hechos de tiempo. Cuando a cambio de lo que queremos nos piden pesos (algo que puede ser pesado, medido en su magnitud de masa), nos están pidiendo materia, pero nosotros tenemos tiempo para dar, no podemos dar materia, a excepción de nuestras excreciones, algo de pelo y uña, la materia que tenemos no la podemos entregar, es nuestro cuerpo, sostén de nuestra vida, lo único que podemos dar es energía, es decir tiempo, somos tiempo. ¿Qué pasa entonces cuando nos piden pesos a cambio? Creamos la conciencia de que necesitamos materia, nos volvemos materialistas. En realidad necesitamos tiempo; necesitamos muy poca materia para vivir, sólo uno poco de fruta, verduras y semillas. Además, si entregamos 1 hora de nuestro día al proyecto Ciudad Frutal (Ver), en poco tiempo estaremos obteniendo sustento sin necesidad de dar horas a cambio ni viajar para conseguirlo. Una manguera llega a dar por temporada 2000 kilos de mango. Un manzano maduro puede llegar a producir 750 manzanas. Lo que representa 1/2 millón de manzanas por hectárea!. 1 manzana tiene unas 130 calorías. Para cubrir el requerimiento diario de 2000 calorías necesitamos unas 15 manzanas. Es decir que con sólo una plaza sembrada de manzanos y comiendo sólo manzanas, aún así podríamos alimentarnos 33.333 personas! La naturaleza es abundante!

En la economía actual, los precios son fijados por los mercados y nuestra capacidad de consumo se ve devaluada, puesto que los valores son abstractos, las paridades cambiarias entre estados, regidas por políticas opresivas, hacen que tengamos que trabajar todo el día, a veces en dos empleos distintos para conseguir sólo el sustento. Hoy, una artesana tejedora de Venezuela cambia un tejido de hilo que le ha llevado un mes terminar, por lo que en Argentina equivale a 2 kilos de pan.

Con la Economía Viva, el valor está representado en un concepto manejable, que es nuestra hora de trabajo, servicio o producción; el valor de cambio, paridad cambiaria, lo establecemos entre quienes intercambiamos bienes, servicios o una operación de cambio de billetes-hora de tercer@s, regido naturalmente por la ley de oferta y demanda.

Lo cierto es que la naturaleza nos da todo lo que necesitamos, los bienes de consumo requieren muy pocas horas para su obtención, el chofer de un colectivo en pocas horas traslada a cientos de personas. Lo que quiero decir es que lo que necesitamos diariamente nos insumiría dar muy pocas horas a cambio. Y lo que necesitamos esporádicamente, que pudiera llevar varias horas de confección o fabricación, necesitamos adquirirlo muy de vez en cuando.

Vivimos esclavizad@s; la servidumbre por deuda, que ocurría en las estancias tradicionales, en la que l@s criad@s obtenían menos dinero del que necesitaban para satisfacer sus necesidades básicas, las que debían cubrir a crédito, nunca ha terminado... “y ahora vete a trabajar para que sigas abonando”.

Vayamos más lejos en la comprensión. Estamos sentad@s en ronda en medio de la naturaleza y comenzamos a “jugar” a poner precio a las “cosas”, a las piedras, los árboles, los animales... si el juego se vuelve real acopiaremos las piedras y cortaremos los árboles, alambraremos el paisaje... El concepto de propiedad privada es la raíz del problema, derivada, claro está, del miedo y la dualidad. ¿Cómo evolucionan el concepto de propiedad privada la Economía Viva y la Gratiferia?
La Gratiferia es un puente entre los conceptos de propiedad privada y el de propiedad común. Mientras está en la Gratiferia y hasta que alguien lo tome, el objeto es de propiedad común; tod@s lo sabemos y sentimos la energía que ese “nuevo” paradigma emana, nutriéndonos de confianza en la providencia y la abundancia. La Economía Viva mina la continuidad a futuro del concepto de propiedad privada al rechazar la materia como respaldo del crédito, revalorizando el tiempo, el ser y la vida. Al igualar las posibilidades de acceso a la materia por igualar la capacidad de creación de crédito, se siembra la desmasificación del consumo y con ello el regreso a lo local, lo comunal. Así como el materialismo crea miedo y competitividad, al centrarnos en la vida, la cooperación y la interdependencia para la obtención del sustento, sembramos el regreso al presente, a la confianza, a la simpleza de vivir sin ansiedad ni deseos y por lo tanto a lo comunitario.

La economía capitalista se basa en la ilusión de escasez, expandiendo la idea que no hay para tod@s, cuando estamos tirando toneladas de alimentos para mantener los precios del mercado... y esto es sólo uno de tantos ejemplos. Hay para tod@s y hay en abundancia!

Cuando creás representaciones de riqueza, es decir capacidad de consumo, tenés que crear objetos de consumo, es decir riqueza real disponible para ser comprada. Por eso este modelo destruye. Por eso podemos comprar una radio a $1, porque la naturaleza y la vida están pagando el costo real de producción.

La Economía Viva es un puente, una forma de empezar a jugar de manera justa. La Economía Viva es cómo un picnic, donde compartir lo que llevamos con l@s demás.

El crear crédito con respaldo en materia podría abrir la puerta a la acumulación de “riqueza”  con el consiguiente impacto negativo sobre la naturaleza. Al emitir billetes en base a materia, si tengo mucha materia emito muchos billetes y obtengo mucho crédito con el que adquiero más materia en base a la cual puedo emitir más billetes generando un crédito exponencial. Por otro lado cabe la posibilidad de que alguien emita billetes como reserva fraccionaria, es decir dos billetes respaldados por el mismo objeto, por ejemplo “vale por mi bicicleta”. Crear crédito en base a tiempo es una limitante natural para la especulación. Mi tiempo es intransferible.

Así el respaldo por mis billetes se vuelve intransferible, a menos que de manera voluntaria alguien quiera saldar mi deuda cuando se me reclama mi hora de trabajo. Esto evoluciona el concepto de comunismo porque no obligamos a cada persona a emitir su propio billete, sino que cada persona <puede> crear su propio crédito, o puede a voluntad obtener crédito de alguien a quien asiste en su propósito. Cada quien puede expresarse a voluntad.
Pretender dar manzanas como respaldo de mi crédito no se sostendría en un estadio avanzado de implementación de la Economía Viva, puesto que para acaparar árboles necesito emplead@s; pero ¿qué voy a ofrecer como sueldo si cada quien puede crear su propio crédito? Además avanzando el Proyecto Ciudad Frutal habrá alimento disponible sin necesidad de intermediari@.

En un futuro Abel, el albañil, comprará, trocará, cambiará 1 Hora Abel por 4 manzanas. Javier, el verdulero, que no necesita un arreglo de albañilería, comprará pan con, en lugar de 1 Hora Javier o su equivalente en producción (en este caso kilos de fruta o verdura), con el billete 1 Hora Abel. La Panadera Julieta pagará su clase de yoga con un billete de 1 Hora Julieta o su equivalente en mercadería + el billete de Abel, porque así lo acordaron con la profesora de yoga. Galatea que es bastante desapegada y no consume mucho, conserva en el billete de Abel por un tiempo, entonces un día queriendo tejer, compra unas madejas de lana sintética y herramientas con 3 billetes de 1 Hora Galatea + 1 Hora Abel... Y así sucesivamente  sin que la hora de trabajo le sea reclamada a Abel. Lo que demuestra que la confianza es la base de la economía. En la actualidad además de la ilusión de escasez, tenemos cómo sostén de la mentira, el consenso de confiar en que el papel pintado del peso, el dólar o la moneda que fuera, representa una capacidad de consumo, ¡Entonces entregamos bienes y servicios por papel! Con la Economía Viva, poco a poco recobramos la confianza en la fraternidad humana.

Antiguamente el papel moneda tenía respaldo en oro, ahora no lo tiene, es sólo papel y el consenso de confiar en él. Necesitamos menos de lo que pensamos. En realidad no necesitamos trabajar en absoluto de la forma que lo concebimos hoy.

El sistema tiene todo para funcionar porque es flexible, adaptable, autorregulado y sirve de puente entre distintos niveles de evolución, de confianza, de materialismo, de especulación, de apego a la noción de propiedad privada. Si alguien no consigue lograr su puesta en valor, puede ayudar a alguien más y conseguir de él/ella el crédito como Retribución.

El sistema funciona porque no necesita leyes, es autorregulado! En la calle Coca-cola puede tapizar de carteles publicitarios, abarrotar de anuncios la TV y la radio, pero su presencia en internet se empareja con la del/a usuari@ porque tod@s podemos producir información, “tod@s podemos hacerlo”.

En esta etapa del juego podemos seguir usando el término comprar o mutarlo a trocar cuando lo sintamos, pero la Economía Viva nos devolverá la conciencia de fraternidad y más a futuro no necesitaremos llevar registro de las transacciones, cada quien con conciencia y en ausencia de miedo a la escasez, tomará lo que necesita y dará su esmerado aporte al bien común, con su producción o servicio, no sólo por altruismo sino por satisfacer su necesidad espiritual de servicio (ese es el significado real de la frase “el trabajo dignifica”); entonces todo será compartir, fluir, girar la Rueda.

Reverso de un billete de Economía Viva, cada quien pone susdatos, servicios, huella dactilar y firma ♥Ahora tenemos el control, ahora la paridad cambiaria cambiaría, si yo quisiera. Puedo en cualquier momento hacer una puesta en valor del trabajo que ofrezco, mejorarlo o cambiarlo, hacer una edición más esmerada de mis billetes, todo es un juego!

Otra ley de la economía es “La moneda buena desplaza a la mala”, la observamos cuando damos el billete viejo y conservamos el nuevo o cuando preferimos ahorrar en dólares en lugar de pesos. Si tod@s prefieren ahorrar en una moneda, la economía del emisor florece, si tod@s nos la queremos sacar de encima la devaluamos. Es una cara de la ley de oferta u demanda aplicada a la moneda en sí. Entonces puedo descubrir qué más cosas puedo ofrecer o aprender para mejorar el valor de mercado de mi billete. Cuanto más las personas le confieran valor y elijan ahorrar en él, más tardará en serme devuelto reclamando el valor que representa, es decir mi hora de trabajo.

Si pensás que este proyecto es infantil, naíf, te diré que por sus implicancias mataron a John Fitzgerald Kennedy, podés ver en la película JFK acerca de la Orden Ejecutiva Nº 11110, que devolvía al Gobierno de EE.UU. el poder de emitir moneda, libre de deuda e interés al no tener que pedirla prestada a la Reserva Federal, la que aunque parezca, por su nombre, una entidad del estado, es muy por el contrario una entidad financiera privada. La colosal deuda creciente que tenía ya en ese entonces (ahora es infinitamente mayor) la economía norteamericana podía ser revertida poco a poco con la emisión de dólares propios que el pueblo estadounidense los preferiría por dos razones, por conveniencia para la economía de su país y por seguridad personal, ya que tendrían (nuevamente) respaldo en oro (la moneda buena desplaza a la mala). La orden ejecutiva Nº 11110 fue sancionada y sigue en vigencia, sin embargo desde “el castigo ejemplar” recibido por Kennedy ningún presidente la ha usado, bien porque, por falta de filantropía, se dedican a lucrar y ser títeres de los banqueros internacionales, o por ineptitud estratégica o simplemente por miedo a correr la misma suerte que su predecesor.

El valor representado en horas pone un límite a la posible especulación, ya que si muchas personas ahorramos en Horas Abel, nos daremos cuenta que Abel no podría responder a la demanda de trabajo que los billetes representan. También invita a la cuidar la salud, ya que una salud deficiente representará postergación de realizar su trabajo a causa de enfermedad. Si mi trabajo lo realizo de la mejor manera posible y en tiempo justo, eso fortalecerá la confianza en mi moneda, por el contrario si mi trabajo es deficiente, mi billete se devaluará.

La falla del comunismo
La ley de oferta y demanda estratifica de manera natural a la sociedad, sin imposición y con movilidad social real e instantánea, a libre elección. Habrá personas eficaces en hacer una puesta en valor de sí mism@s y por lo tanto de su crédito. Tal como personas que ofrezcan habilidades y servicios requeridos por much@s. Habrá quienes generen proyectos convocantes porque se alinean con un propósito elevado o simplemente son más populares o satisfacen las necesidades de muchas personas. Entonces naturalmente habrá quienes no emitan crédito sino que usen el emitido por alguien más, obteniéndolo a cambio de ayudarles. Sin fijeza de roles ni status, puesto que con un papel y tinta, en cualquier momento cualquiera puede, ofreciendo lo que quiera, crear crédito.
El sistema “cierra”, por eso “abre”!

Todo se resume a recobrar la confianza. Nos vendemos confianza. Un niño de 4 años enseña a su abuelo a manejar la computadora... en realidad lo que le enseña es la confianza de tocar, de experimentar: “animate que no la vas a romper”. Las personas populares acaparan miradas porque se les admira la autoconfianza. Admiramos el virtuosismo y la maestría en las artes y las ciencias porque nos recuerda nuestra esencia de eficacia perdida; todos los zorzales son cantantes y todos los gatos son ninjas pero nosotr@ andamos fallando y fallando... Así por la falta de auto confianza y el anhelo por recobrarla el sistema nos vende falsa confianza, a través de la moda y  los símbolos de status social; así también el banco nos vende confianza.

El dinero electrónico es peor porque otorga la potestad sobre nuestro dinero a las entidades bancarias, es como pedirle plata a papá para comprar caramelos. El banco tiene nuestro dinero hasta que decidamos hacer algo con él. Antes tenía mis monedas hasta que las usaba para el colectivo, ahora pago por adelantado una suma de dinero que llevo como crédito en la tarjeta del colectivo. Dando por adelantado mi dinero a los bancos, les otorgo potestad, oportunidad de lucro y especulación; les otorgamos el bastón de mando.

Si pago con un billete de economía muerta ya he trabajado una hora para obtenerlo, si pago con un billete de Economía Viva, dado que yo creo el crédito, obtengo lo que quiero sin haber trabajado. El servicio que presto lo entregaré en la medida que me sea reclamado el respaldo de mi moneda y será siempre en menor medida que el equivalente en horas que consumo. Está en la naturaleza de las cosas que tod@s podemos dar más de lo que necesitamos tomar. Hoy trabajamos digamos 8 horas por día... pongamos eso en consumo equivalente, es decir, pensemos que tenemos 8 horas-crédito de capacidad de consumo ¿que adquiriremos? Sólo comida necesitamos a diario; eso estaría cubierto con el equivalente horas de un par de horas de personas que trabajan en líneas de obtención de materias primas, producción y distribución de alimentos. ¿qué haremos con 6 horas de capacidad de consumo cada día? es una capacidad de consumo excesiva que no llegaríamos a gastar. ¿Quien recibe hoy el beneficio de ese exceso de producción de riqueza entonces? La respuesta es símple: l@s creadorxs del crédito.

Los billetes pueden funcionar como acciones siendo intercambiados en ferias o foros por internet y mientras tanto no le serán devueltos al /a emisor/a lo que equivale a reclamar el respaldo en oro de las monedas tradicionales o a pedir los depósitos bancarios.

Si valoramos nuestro tiempo y crece nuestra confianza en la Economía Viva, entonces pronto entenderémos que es mejor gastar los billetes babylón y ahorrarnos los que acuñamos nosotr@s mism@s, ya que aquellos no tienen respaldo alguno y en cualquier momento pueden (y sucederá... otra vez) sufrir devaluación con el consiguiente robo de mi capacidad de consumo o pérdida completa de mis ahorros, mientras que nuestros <billetes hora> sí tienen respaldo. Por lo tanto nos estaremos ahorrando nuestro tiempo! (Ver monólogo Nº 2000 de Tato Bores; fragmento sobre la devaluación de la moneda: http://www.youtube.com/watch?v=UvyeysQoYFk o si quieren disfrutar del genio, véanlo completo: http://www.youtube.com/watch?v=mI0lkKK1cDQ ...terminaba diciendo “...historietita que como país no creo que nos merezcamos... eso lo dice mi libretista(...), yo no estoy tan seguro, un cacho de culpa tenemos también... luego su habitual fórmula de finalización incluía la frase “a seguir laburando”... yo la cambiaría por empezar a laburar para la conciencia y el bien común y dejar de laburar edificando la sociedad genocida).

A la luz de esta perspectiva vemos implicancias impactantes al comparar ambos sistemas, por ejemplo, hacer la guerra y destruir otros países edifica la imagen de potencia mundial y aumenta la cotización en la moneda de la economía necrófila, mientras que mantener la salud, llevar una vida sana y ser una persona de bien, aumenta el valor de la moneda en la Economía Viva.

La masificación del dinero electrónico culminaría el condicionamiento de Pablov. Pirmero trabajamos por comida, luego por sal o billetes, ahora para que carguen saldo en nuestra tarjeta, luego tendremos el chip incorporado y habremos olvidamos por completo las reglas del juego y no tenemos la menor idea de por qué trabajamos... aunque eso no es muy distinto de lo que ya sucede. En cambio la Economía Viva nos empodera, nos devuelve el control y nos mantiene despiert@s y presentes en cada instancia económica, desde la creación del dinero, diseñándolo, decidiendo lo que ofreceré, hasta la oportunidad negociar y potenciar “mi valor de mercado”.

Hoy con cada transacción económica damos dinero a un jugador invisible; el director del juego. Ésto nos resulta evidente cuando vendemos algo usando un sitio de compra y venta por internet, pero se nos escapa (la tortuga!) cuando de dinero se trata. Veamos el siguiente ejemplo del Documental de la Economía Viva aún por filmar, inspirado en un capítulo del Chavo del Ocho (si alguien conoce el capítulo agradecería me envíen información, el link o el video):

Imaginemos 3 personas que ofrecen productos o servicios, digamos, para simplificar las cosas que, de valor equivalente:
A ofrece a1 y quiere comprar b1
B ofrece b1 y quiere comprar c1
C ofrece c1 y quiere comprar a1
Por lo que no hay posibilidad de un intercambio directo. Lo que sea que A entregue a B a cambio de b1, le será reintegrado intacto, luego de que B lo entregue a C y éste nuevamente a su dueño original, lo que demuestra que podrían haber intercambiado sin ningún sistema de referencia o con cualquiera. Al usar dinero de la economía muerta incurrimos en una disminución de nuestra ganancia puesto que  con cada transacción económica pagamos impuestos a los estados y banqueros internacionales, apoyando directamente las guerras, minería a cielo abierto, ganadería, plantación de transgénicos y demás políticas genocidas.

Para explicar el sistema actual, de dónde surge el dinero, qué es, qué implica, ver:
La historia del dinero http://www.youtube.com/watch?v=kqU257p3QyM

¿Qué ofrezco si “no sé hacer nada”? Hay muchas acciones en verdad muy útiles, incluso esenciales que hoy no valoramos y que, con un cambio de paradigma bien podrán ser ofrecidas como servicio, tal como escuchar problemas, contar historias, brindar compañía, cuidar niñ@s, aconsejar, hacer los mandados... Si no sé que poner puedo ofrecerme como ayudante-aprendiz. Lo que ofrezco puede ir mutando a medida que me muevo hacia una expresión más genuina de mi ser interno, pero ¿qué pasa con el trabajo ideal si es, por ejemplo, arreglar la plaza pública? simplemente remite a la Política Viva devenida de la implementación masiva de la Economía Viva o la trascendencia de la misma tras haberla usado como puente, lo que nos permitirá a cada cual hacer lo que nos gusta y vivir en abundancia.

Reserva fraccionaria es el nombre técnico para la creación de dinero de la nada por parte de los bancos, les permite prestar muchos billetes por cada billete depositado, con lo cual, como bien sabemos, si tod@s l@s clientes pidieran sus depósitos, el banco no tendría con qué pagar y declararía la banca rota. ¿Por qué puede suceder? es decir, si el dinero representa capacidad de consumo y aún inventando el dinero hay materia y energía disponible para ser comprada, significa que hay materia y energía suficiente para que tod@s obtengamos lo que deseemos. Entendamos lo que estoy diciendo: si estoy obteniendo materia y energía a cambio de nada, significa que esa materia y energía son independientes del dinero y podrían fluir sin él. ¿Qué pasaría si ahora el banco soy yo, es decir cada un@? Cuando doy un billete de la economía muerta, llamémosle billete babylón, lo que sucede es que trabajé una hora por un kilo de manzanas por ejemplo, pero cuando doy un billete de la Economía Viva, es decir un billete hora, en la práctica lo que sucede es que obtuve el kilo de manzanas sin dar nada a cambio.

Significa que si obtengo una hora de trabajo de un obrero a cambio de un billete babylón, es decir a cambio de nada, el sistema se basa en la confianza del obrero en que luego él obtendrá lo que desee a cambio de ese billete. Es decir que estamos en un sistema basado en la confianza pero también es el sistema del miedo, es decir que se sustenta en la confianza en el miedo. Confiamos en que tod@s tienen tanto miedo que adherirán y seguirán edificando el sistema y yo obtendré, por lo tanto, lo que quiero a cambio de billete que obtuve a cambio de mi trabajo.

Si estoy dando nada a cambio de naturaleza y vida, entonces hay un punto de inflexión en la sociedad, entre personas que entregan vida o se convierten en mercenari@s que atracan la naturaleza, para entregar bienes y servicios a quienes ostentan la capacidad de brindarnos seguridad. Es decir que por su imagen de poderos@s logran que alguien trabaje para ell@s y ell@s les dan el pase de entrada al sistema con sus papelitos de colores. Es un sistema de extorsión mafiosa. Por eso las posiciones de poder se heredan, por eso la capacidad de hacer mucho dinero se hereda, porque es un sistema de creencias. Si creo que alguien trabajará para mí, simplemente lo hará, porque tiene un sistema de creencias que le condiciona a creer que necesita de un/a fiador/a para obtener una parte del botín. 

Y Jesús les habló diciendo “Atendedme bien herman@s, cuando les digo que todo os será dado por la ley de la añadidura no debéis confundiros con “añadid-usura”.

Otra consecuencia de perder de vista el objetivo por vivir automatizad@s bajo el sistema de economía muerta es aumentar la ineficiencia para maximizar las ganancias. Ancestralmente, cuando abandonamos la vida nómade, siempre nos establecimos en lugares donde teníamos disponibilidad de agua y alimento, tal cómo cerca de las márgenes de los ríos u otras fuentes naturales de agua dulce, selvas y bosques. Y, cómo es lógico, cuando nos juntamos con amig@s y familiares, a conocer personas, o asistimos a eventos sociales, siempre lo hacemos en lugares con disponibilidad de alimento y bebida, tal cómo una cena hogareña, un bar o un boliche; incluso en lugares de paseo nunca falta la venta gastronómica ambulante, sea institucionalizada o artesanal. Cuando presumimos que no habrá dónde comprar, llevamos los víveres con nosotr@s cómo es el caso del picnic.

También nos sucede a menudo, en las reuniones, terminar charlando apiñad@s en la cocina. Y es que, por un lado, tenemos un instinto de congregar en torno al fuego que nos permite transformar los alimentos, alejar el frío y los peligros, por otro acarreamos con la ilusión de escasez que nos mantiene orbitando en torno a la fuente de sustento y también es una forma de asegurar que las necesidades básicas no interfieran con las intermedias (interacción social).

Sin embargo, si observamos lo que ha sucedido desde el advenimiento de los mercados con la revolución industrial, veremos que vivimos apiñados en ciudades estériles, desprovistas totalmente de alimentos y en la mayoría de los casos, también de agua potable. Ambos elementos vitales son traídos desde largas distancias y distribuidos mediante una larga cadena de “pasamanos” generando basura, hambre y destrucción... por supuesto dando origen también las transacciones comerciales. Hemos contaminado los cursos de agua aledaños, destruimos bosques y selvas. Y seguimos avanzando, convirtiendo los sistemas naturales más productivos de la tierra en monocultivos. Estos resultan efectivos sólo en una dimensión, mal sustentando sólo a human@s, ya que se busca generar más y más de lo que se supone inventamos cómo medio, es decir el dinero, que se ha convertido en un fin en sí mismo. Acrecentar las ganancias, es decir, aumentar el volumen de transacciones comerciales, supone acrecentar las cadenas de pasaje, de productos y servicios, de mano en mano. Y esto es clave para comprender la locura en la que vivimos; un entorno artificial, un juego de normas sociales y valores que nos ata y oprime.

Si estoy sentado junto al fuego y vos cerca de la cesta de manzanas y me apetece una, mientras charlamos, con naturalidad te pido me la alcances, gustos@ accedés, yo agradezco y seguimos charlando. Si somos una gran rueda de personas, quizás adoptemos la modalidad de pasar la cesta de mano en mano, tomando una manzana cada un@. El pasaje de manos es una manera de conseguir eficiencia mediante en trabajo en equipo. Como el/la instrumentador/a quirúrgic@, el/la alcanzapelotas del tenis o la Juanita del programa de cocina, atent@s a acercar las herramientas a quien las necesita. ¿Pero que sucede si el motor de la economía es el “pasamanos”? Entonces alargamos la cadena lo más posible para generar más y más pasos intermedios, más y más transacciones comerciales. Llevando materias primas de un continente a otro y distribuyendo los productos otra vez girando por el globo. En otras palabras, cuanto mayor ineficiencia, mayor crecimiento económico... mejor dicho monetario, puesto que el fin primigenio de la economía es economizar, es decir maximizar la eficiencia en el movimiento de materia y energía para el sustento de necesidades, básicas, intermedias o superiores.

¿Qué sentido tiene traer comida desde lejos si podemos sembrar la ciudad de frutales y hortalizas? Imaginemos las veredas atiborradas de cítricos, manzanos, bananos, mangueras, papayos, zapallos, tomates, verduras de hoja, plantas aromáticas, etc. Podríamos salir a caminar sin rumbo y disponer siempre de sustento, recordemos que una fruta es agua y alimento a la vez. Minimizando los pasamanos, maximizando la eficiencia, somos libres ¡dueñ@s de nuestro día! ¿Con qué sentido viaja una persona desde la periferia hasta la Capital, invirtiendo varias horas al día en viajes y esperas y gran parte del sueldo que conseguirá recluyéndose en un taller a coser todo el día por unos centavos por cada prenda, si podría hacer la ropa de la gente de su barrio y obtener mucho más rédito por mucho menos trabajo?

Todo este gran pasamanos crea una red de interacciones superficiales, pautadas y reglamentadas por la moral y las costumbres culturales. Vamos a ver a nuestr@s madres, comemos, cumplimos el protocolo, charlamos de lo que pasó en el noticiero y volvemos a casa. Interactuamos “Con el mostrador de por medio”. El reloj marca el fin del encuentro y no nos permitimos profundizar, es decir no realizamos el propósito del encuentro y nunca trascendemos el aprendizaje que se nos pone(mos) por delante. Equivocarnos está muy bien, es la forma de aprender, pero la forma torcida en la que vivimos nos lleva a repetir una y otra vez los mismos errores, tropezar siempre con la misma piedra.

Entonces vivimos en una gran locura, pero ¿Podemos vivir sin eso?

Ser dueñ@s de nuestro día trae aparejado (al menos eso creemos por nuestra estructura mental) “necesitar algo dónde invertir el tiempo”... Cuando no habitamos el presente y el aquí, es decir el cuerpo, la inactividad nos llena de ansiedad hasta el desquicio. De aquí que nos creamos aquello de  “El trabajo dignifica”.

Nuestra forma de interacción está basada en la competencia en lugar de la cooperación, de ahí surge la noción de propiedad privada, la cosificación y apropiación de la naturaleza y sus seres y la necesidad del lucro. 

El lucro:
Es la base del concepto “crecimiento económico” es decir la búsqueda de tener una capacidad de consumo siempre creciente. Es una base tácita de nuestras motivaciones pero ¿qué sentido tiene? y ¿qué implicancias tiene?¿para qué querría un gorila disponer de más frutas de las que puede comer o tener cercada una hectárea de selva y encima querer tener cada vez más?
Buscamos obtener por el fraccionamiento de 50 kg de arroz en bolsas de a kilo, dinero suficiente cómo para comprar 100 kg de arroz y, ya que el dinero representa capacidad de consumo, este ejemplo representa la duplicación de las necesidades reales de alimento para abastecer a la humanidad... Si lo que necesitamos es 1 kg ¿Para que cargar 50 kg al hombro?

Stock permanente:
Para que el estante de bolsas de 1 kg de arroz esté siempre lleno, como poco, duplica otra vez las necesidades reales de alimento, ya que necesitamos una bolsa para que te lleves y una para que quede disponible.

Acumulación:
Por la conciencia de escasez y miedo a la falta de sustento, compramos un kilo de arroz para comer y otro para guardar en la alacena, duplicando una vez más las necesidades reales de alimento.

La fecha de caducidad:
Para que encontremos siempre alimentos que podamos conservar en la alacena y la heladera por varios días, por un lado los modificamos fisico-químico-biológica-energéticamente y por otro lado en cada supermercado de todo el mundo, un@ o vari@s emplead@s recorren las góndolas retirando los alimentos que vencerán en dos días; estos son confinados para que ningún/a emplead@ pueda llevárselos y aprovecharlos, son compactados dentro del supermercado y transportados directo a los basurales. Y no son sólo las multinacionales ni las instituciones las que imponen esto, sino que cada un@ de nosotr@s cuando compra una lata y descarta la que vencerá pronto, para meter la mano al fondo del estante y llevar la que durará hasta el mes siguiente, está demandando que este sistema funcione así. De esta forma, como poco, duplicamos otra vez las necesidades reales de alimento.

Hay muchas otras formas en las que desperdiciamos materia y energía. En la red de agua de Buenos Aires se pierde por filtraciones el 50% del agua! Lo mismo sucede con todo lo que consumimos. Desde dejar comida en el plato o tirar el pan duro hasta, para evitar que baje el precio en el mercado, tirar una cosecha completa al mar, o por eludir leyes aduaneras lanzar en altamar un embarque de motos nuevas al agua!; una caja de chocolates mal embalados, alfajores torcidos, paquetes rotos, una manzana machucada y un largo etcétera, son sólo algunos ejemplos. Con esta perspectiva y sabiendo que el 95% de la soja mundial más el 50% de la producción mundial de granos alimentan el ganado, lo que significa que por cada plato de carne podríamos alimentar a 10 vegan@s (vegetarian@s) o a 30 crudívor@s, veremos que la ilusión de escasez crea (creamos entre tord@s) que estén muriendo 2 personas por segundo cuando fácilmente podríamos alimentar a cien mil millones de personas! Hay mil ejemplos que nos detonarían la cabeza para devolvernos al paradigma real de abundancia y darnos cuenta que si hay hambre, guerras y destrucción ambiental es para que un@s poc@s se enriquezcan y alimenten su hambre de poder, pero lo estamos permitiendo cada un@ por miedo, ignorancia y ambición. Si sólo dejáramos de fabricar armas nucleares podríamos tener un palacio para cada persona del planeta!

“¿Cómo puede ser que la gente que produce la verdadera riqueza esté endeudada con aquellos que únicamente prestan el dinero que representa la riqueza?”

La economía está basada en la ilusión de escasez y la creencia de que la naturaleza no contempla ni produce lo que necesitamos l@s human@s, entonces se supone que trabajamos para reducir el fraccionamiento, es decir que gracias a la producción, en lugar de tocarnos ½ kilo de pan por día nos tocaría 1 kilo. Lo cierto es que hay alimento, materia prima y tierras en abundancia para cubrir las necesidades de todos los habitantes del planeta, humanos y no humanos, de forma sostenible, de modo que no necesitamos usar dinero en absoluto ni trabajar en la forma esclavista en que lo hacemos hoy en día. La tierra es un ejemplo elocuente: vemos que hay vastísimas extensiones de tierra deshabitada, entonces ¿por qué debemos pagar por un lugar para vivir? Sólo por la artificialidad del concepto de propiedad privada! En las ciudades hay muchas casas vacías, porque hay personas acaparando varias casas y también hay muchas sin “dueñ@”, mientras que hay personas que mueren de frío en las calles o duermen bajo un puente. Otra vez seguimos el modelo de los botes salvavidas del Titanic. Sostenemos la aceptación y connivencia con el sistema por miedo y por egoísmo (que es también nacido del miedo). El alimento es otro ejemplo, cada día es tirado o quemado por toneladas (Ver Documental “Nosotros Alimentamos Al Mundo” http://www.youtube.com/watch?v=6JJ1sIx6KCM dónde se muestra cómo el maíz es quemado como leña) mientras millones mueren de hambre o sufren mal nutrición.

“La actual creación del dinero de la nada hecha por el sistema bancario es idéntica a los falsificadores, la diferencia es que muchos se benefician”
Allais (premio Nobel de economía)

El alcance territorial de circulación de un billete del sistema de Economía Viva no se circunscribe a un grupo de personas que se conocen entre sí, (digamos un barrio o un pequeño poblado) por necesidad operativa del sistema, sino que está sujeto al nivel de confianza creciente y a las vías de intercambio, es decir que es más probable que alguien prefiera mi billete u otro que yo posea de emisoræs del barrio a que quiera uno que le obligue a viajar largas distancias para cambiarlo por el producto o servicio que lo respalda.

Lo que necesitamos en abundancia es crédito que nos permita intercambiar libremente mercancías y servicios.
Entendiendo las implicancias del sistema de Economía Viva vemos que al acuñar nuestra moneda estamos generando crédito y las horas de trabajo son una forma de respaldo. El hecho de ser un vale por 1 hora de trabajo es una función secundaria.

¿Cuanto vale una manzana? ¿Para qué sirve una hormiga? ¿Cual es el estado civil del nº 5? (cinco...mpromiso :P ) Todas estas preguntas tienen algo en común: el mismo nivel de incoherencia. Estamos aceptando como ciertas y naturales las bases del sistema, siendo que son totalmente arbitrarias, artificiales y de hecho no funcionan.

"Quién controla el abastecimiento de los alimentos controla a la gente; quién controla la energía puede controlar continentes enteros; quién controla al dinero puede controlar al mundo entero."
Henry Kissinger (político y diplomático estadounidense)

Está en la naturaleza de las cosas el que necesitemos menos que lo que podemos dar y como l@s demás también necesitan menos de lo que pueden dar, la comunidad (economía global) requiere que demos muy poco a cambio de lo que necesitamos. Es más, dado que el sustento siempre nos lo ha brindado la providencia, podríamos vivir sin necesidad de sistema económico alguno, dedicando el tiempo a lo que cada un@ tuviera ganas. En una comunidad conciente no consumista, que alguien pida mi servicio es un honor que se constituye en paga y motivación más que suficiente para que yo lo brinde.

Aberración matemática de la contabilidad básica: Se nos dice que el Patrimonio Neto (PN) es igual a lo que tengo más lo que me deben. Se omite y queda vedado para la conciencia un factor con signo negativo que es lo que yo debo a alguien más.
Así PN = Lo que tengo + lo que me deben - lo que debo.
Si A, B y C tienen cada un@ $10 en sus bolsillos y además A debe $10 a B y éste debe $10 a C y éste a su vez le debe $10 a A, entonces para la contabilidad, ésta comunidad tiene un total de $60 cuando sólo existen $30, es decir que hay un dinero virtual que duplica el real.

Lo que yo debo queda oculto para las transacciones comerciales, puesto que puedo negociar con un bono de deuda o un pagaré, usándolos como dinero, pero no necesito perjudicar mi imagen teniendo un registro visible de mis deudas contraídas. Así, los países, bancos y empresari@s siguen ostentando una solvencia que no poseen, continúan haciendo negocios, obteniendo ganancias a expensas de hacer trabajar a quienes generan riqueza real. Si añadimos el término negativo a la ecuación, concluiremos que el más pobre de los pobres, con sólo un centavo en su bolsillo pero sin deudas contraídas, es más rico y solvente que el más rico de los banqueros internacionales!

El dinero es deuda, entendámoslo desde la simpleza de la Economía Viva, cuando emito mi billete y lo uso, me endeudo en 1 hora de mi trabajo. El dinero bancario es deuda: cuando me lo dan a cambio de mi depósito representa la deuda que el banco tiene conmigo (si entrego ese papel me reintegran el depósito). Ese dinero está muerto y no generará movimiento económico hasta que lo use. Lo que tengo no genera movimiento económico, lo que deposito son mis ahorros, está muerto, sólo lo que gasto, es decir lo que debo y también lo que me deben genera movimiento económico. ¿Por qué igualo los términos “lo que gasto” con “lo que debo”? Porque la economía es un trueque en diferido. Si adquiero algo debo el valor de lo adquirido, entonces gasto mi dinero para saldar; si vendo algo, me deben el valor de lo vendido, entonces me entregan dinero para saldar.

Cuando deposito oro en un banco no estoy dando algo mío sino naturaleza, es decir patrimonio de todos los seres del planeta. El volumen total de joyería, adornos, ornamentos y tecnología hechos en oro es ínfimo comparado con las monedas y lingotes en las bóvedas de los bancos. En el proceso, destruimos el paisaje, dejando 1 tonelada de arsénico por cada kilo de oro, contaminamos la naturaleza con químicos, transportes y procesos metalúrgicos; hasta nos matamos para robarnos entre ladrones o para evitar el robo. Generamos una economía muerta que mata y destruye en la ridícula empresa de sacar oro de la naturaleza para guardarlo en los bancos!

Originalmente mi depósito es materia, digamos oro, y el dinero es deuda del banco conmigo; en realidad es un préstamo que le hago al banco para hacer su negocio que es otorgar crédito, que no es otra cosa que deuda contraída por el cliente para con el banco. El dinero siempre es deuda.

Platón, quien formulara por primera vez el concepto de economía en su libro La República, se basa en consideraciones éticas, rechaza la propiedad privada y propone la propiedad común. Más acá en el tiempo, otr@s teóric@s se ocuparían de dar sustento ideológico a la barbarie del mercantilismo genocida.

El cosmos siempre conspira para que obtengamos todo aquello que necesitamos o deseamos, el tema es que la mayoría de las veces ¡No sabemos lo que queremos!

Si nos mudamos al presente, veremos que no necesitamos agenda, que los emergentes nos invitan todo el tiempo. No necesitamos elegir nada externo; las circunstancias nos trascienden. Sólo necesitamos elegir una ética, regar de energía nuestro corazón y dar nacimiento a nuestra alma. Y con eso surfear la vida que vamos creando a cada paso, la que a su vez, a cada paso nos crea.

Si vivimos por nuestros propios intereses, lo cual, bien entendido, es la forma más altruista de vivir (Buda, Jesús y otr@s grandes maestr@s fueron l@s más grandes individualistas de la humnidad), nos damos cuenta que tenemos trabajo por hacer, verdadero trabajo que venimos postergando vida tras día (sic). Este verdadero trabajo es nuestra evolución, nace de escuchar nuestro cuerpo, atender nuestras necesidades e intereses, interactuar de manera genuina y profunda con nuestr@s herman@s de la tierra. Vinimos a eso, a ayudarnos a recordar, a servir en el Plan de Evolución Planetaria.

Vos sos el cambio! No podemos esperar un cambio global sin un cambio personal. No existen las compañías ni los estados, son sólo nombres, conceptos, ilusión, somos tod@s personas! Necesitamos cambiar nosotr@s y dejar de criticar o pedir a alguien más para que las cosas cambien, eso no tiene sentido, es más, nunca ha funcionado. La Economía Viva te devuelve el papel de protagonista! Si llegaste hasta acá en la lectura, es tiempo de evaluar tu resonancia con el proyecto y entonces ponerte en acción o bien desecharlo si no te conmueve... Aunque el costumbrismo te ofrece una tercera doble opción: enfocarte en recordar el concepto “Economía Viva” o bien en recordar mi nombre “Ariel Rodríguez Bosio”, hacelo... si querés que nada cambie, si estás conforme con tu vida y con cómo estás las cosas; recordá mi nombre si encontrás placer en opinar. Veneración o crítica, son exactamente lo mismo. ¿Qué importancia práctica puede tener lo lindo que escribo, pienso o vivo o la idiotez de mis ideas? ¿Para qué desperdiciar tu energía en eso? Podés pasar años, de hecho así venimos desperdiciando oportunidades y vidas hace milenios. Nunca nos cansamos de hacer cosas inútiles, porque habitamos la mente. Entonces nunca nos saciamos, porque las mentiras son insustanciales y porque la mente nunca se sacia; incluso las verdades no satisfacen a la mente. Las verdades hay que vivirlas en el cuerpo, procurando alimentarlo, sanarlo, darle energía... el camino es habitar el presente, procurar resolver tus problemas, realizar tus aspiraciones. Si en cambio habitás la mente, saltás de pasado a futuro sin conectar acá, acá y ahora que es lo único que existe.

La mente nunca se siente realizada... cuando decís “yo” ¿a quien te referís?, porque en mi cabeza cuando pienso y cuando hablo, me refiero a mí de la misma manera... y es que en realidad somos UN@, por eso realizar el “yo” es imposible, porque no existe! Por eso todo el mundo, tod@s l@s “yo” están insatisfech@s, sean ric@s, pobres, famos@s u olvidad@s.

¿Acaso necesitaríamos tantas bibliotecas llenas, manuales, biblias, documentales y películas o recordar tantos nombres, fórmulas, datos y fechas si habitáramos el presente y nos dedicáramos a vivir nuestra vida? ¿Nos resulta más útil hacer carne lo que nos parece tendiente al bienestar y trabajar para mejorar o erradicar en nosotr@s eso que nos molesta de l@s demás en lugar de sólo criticar o venerar? Recordamos tantos nombres y hacemos tan poco... No tenés a Jesús o a Gandhi haciendo la Re·LOVE·ución ésta vez, me tenés a mí... por eso acordate mi nombre: Ariel Rodríguez Bosio, para dedicarte a criticar o alabar... si querés que nada cambie, si querés que la Economía Viva sea sólo utopía... o sumate! porque la Re·LOVE·ución la hacemos junt@s o no se hace.

El dinero y la economía son un juego, sólo que casi nadie entiende sus reglas...
como en casi todos los juegos alguien gana y alguien pierde... con la Economía Viva ganamos tod@s!

Licencia Creative Commons
Economía Viva por Ariel Rodríguez Bosio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://dragonecologista.com.ar/economia_viva.html.